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Nuestra
primer toma
la forma de un Programa de Televisión al que
denominamos para
finalizar en Diciembre del 2003.
La
Partida tiene varias acepciones posibles
que pretenderemos evocar. Si bien se las puede aislar
de una en una, eso no impide que se presten a intersecciones
y, con ello, a ciertas inevitables redundancias.
- La
Partida evocando el acto de partir, de
irse de un lugar para dirigirse a otro; pudiendo
de este modo hacer hincapié en la ida, en
cuales fueron los motivos, las coordenadas, la coyuntura
social y personal en la cual se decidió,
se impulsó, se precipitó el dejar
un lugar determinado. Dejar un lugar determinado
no implica necesariamente saber hacia donde va ir
uno a parar, hacia donde se va a dirigir. Puede
partirse desde un lugar físico (un
país, una ciudad, un pueblo), puede partirse
de un quehacer desde el ámbito laboral-profesional
(dejar una profesión, una actividad, una
función pública o privada); también
puede partirse desde una forma de vida privada
(dejar una vida matrimonial, una elección
sexual, una función familiar) sin tener en
principio en claro adonde va ir uno a parar. Nos
interesa rescatar, profundizar, no sólo las
causas de dichas partidas sino los efectos más
inmediatos cuando no se ha llegado al punto
de llegada (si es que se lo logró),
las angustias, las transiciones, los apoyos, las
deserciones, las traiciones, las sorpresas agradables
y desagradables. Por lo cual no necesariamente se
buscaría entrevistar a quienes han alcanzado
el éxito, el supuesto punto
de llegada deseado, que muchas veces hace
desaparecer los momentos de vacilación, sin
garantías del momento de decisión,
sino a quienes no lo han logrado todavía,
o quienes vislumbran que, por distintos motivos
a interrogar, no lo alcanzarán. Por el otro
lado están aquellos que, desde su punto
de llegada, (sea en el orden de una actividad
profesional, artística, pública o
privada, íntima) son capaces de retrotraerse
a los momentos de partida y evocar sinceramente
la coyuntura personal de su decisión.

- La
Partida alude también al acto de
jugar(se). Como a cada cual se le fue
organizando -en base a las reglas del juego
y a las cartas de quienes jugaban con y contra él-
su juego (lo que recibió de su familia, su
entorno socioeconómico y cultural, y sus
imprevistos). Una partida de cartas, en la
cual hay que ir, poco a poco o precipitadamente,
mostrando las cartas que se dispone, o intentar
conseguir de diversos modos las cartas faltantes.
Así una carta puede ser una de recomendación;
un destino fijado familiarmente desde el nacimiento
(una profesión por ej.); se puede haber creído
que se disponía de cartas que no se poseía
(un apoyo, un dinero, una posición, una familia);
uno puede descartar determinadas cartas
por deseo o por estrategia (dejar de lado cosas
para intentar conseguir otras); apostar en un momento
determinado todo a sus cartas o aún sin
cartas. (por ejemplo el que tuvo y tiene una
determinada vocación inquebrantable, o una
ética incorruptible y la sigue por más
que no sea conveniente o útil
desde determinados parámetros de éxito
social). Estas partidas en definitiva,
son las estrategias de cómo uno decidió
jugarse en distintas coyunturas de su vida; resaltando
en el jugarse el hecho de que dependía
de sus cartas, del bluff, de las cartas
de otros, de cómo se las ingenió,
de las reglas del juego y
del azar.
- La
partida alude también al hecho de que
una persona quedó partida
en pedazos. O dividida frente al hecho
de haber tenido que decidir por una u otra actividad,
una u otra forma de encarar su vida, una u otra
persona . No se deja algo que se quiere dejar; se
deja, o se elige dejar, o se está obligado
a dejar lo que no se quiere dejar: es por eso que
la persona queda partida al medio.
Un extremo doloroso es la partida en
tanto muerte de un ser querido, y como se intenta
elaborar el duelo: las distintas maneras
de hacerlo; o la partida obligada de un trabajo
que no se quiso dejar. Implica tocar extremos
éticos muy difíciles de resolver
y que siempre dejan secuelas.
- En
relación estrecha al punto 1. se puede ubicar
a veces el punto de partida de
una situación que modificó para siempre
la vida de alguien. Precisar el momento determinante
y su efecto. Que ocurrió para que la persona
no pueda volver atrás y ser la misma que
antes (algo como el punto de no retorno
); hechos, encuentros que llevaron a los protagonistas
a tomar partido por algo que incidió en forma
irremediable en su existencia .

En
definitiva, que apunte a lo que se podría
aislar como lo que conduce y/o acompaña a la
inscripción de un hecho irrepetible:
cosa que se hace justamente en las partidas:
de nacimiento, de defunción, de matrimonio,
etc.; tratar de circunscribir, evocar, rescatar algo
de eso...
Tomás
Hoffmann
Dirección de Contenido
Auspiciaron
este programa las siguientes instituciones:
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