
Son entradas o salidas. Fronteras.
Al atravesar una puerta se abre un espacio nuevo, distinto, nunca el mismo antes que después. Con la dama o el tigre, o ambos, o nada. Al toparse con una puerta que se cierra, ese tope puede conducir al ingenio, a la exclusión, a una nueva búsqueda, a la catástrofe.
Los puertos tampoco estuvieron siempre allí. Las aguas los precipitaron con la búsqueda aventurada de quienes por temor o valentía quisieron lanzarse a no sabe donde o necesitaron asentarse en un lugar de recepción. Mucho tiempo después se hicieron rutinarios, sin perder del todo el clima del riesgo de la invención sin garantías.
Puertas y Puertos implican además lo absurdo de intentar abordar a través del género gramatical -lo que pretende establecer el español entre la ‘a' y la ‘o'- lo que hace a la diferencia de los sexos.
Tomás Hoffmann
Director de Contenido.
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