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¿Porqué
elegir el camino más difícil?
Es tanto más sencillo tirar algo abajo
que construirlo.
Es tan humano optar por lo más fácil.
Insertarse en el automatismo y la cadena de
degeneraciones y no en el trabajo y el cuidado
de generaciones.
¿Se tratará de satisfacciones
de distinta índole?
¿Una presidida por la desmesurada lucidez
y estupidez que proporciona el odio, la otra
por la ceguera y tontería que preside
el amor?
¿O habrá otra satisfacción
que no se vea capturada por la alternancia amor-odio?
¿Serán las artes y los oficios
una alternativa no nostálgica, un refugio
posible contra las formas de satisfacción
repetitiva y degenerada en la hiperproducción
de objetos que envuelve en un goce cada vez
más tonto?
Y si así fuese…¿resistirán
estos refugios? ¿En nombre de qué?
Si todo apunta a ser capturado por el mercado
tecno-económico.
En nombre propio de cada uno. Tal vez. O no.

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